Fuente: The Times

Hoy, en la planta de la empresa Jugos Bless, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, celebró la entrada en vigencia de la nueva iniciativa.

Con presencia de actores del mundo financiero, de autoridades de la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH) y de la Bolsa de Productos, hoy el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, celebró la entrada en vigencia de la Nueva Ley de Bolsa de Productos, iniciativa aprobada en el Congreso que mejora considerablemente el acceso a financiamiento especialmente de pequeñas y medianas empresas (pymes).

“Se trata de una importante reforma al marco jurídico de las bolsas de productos que les permitirán implementar y explotar plataformas de custodia y transacción de una gran gama de instrumentos financieros del ámbito de productos que no sean considerados valores (según ley de valores). Con ello, se facilitará la formación de precios, liquidez y financiamiento basado en activos usualmente poco líquidos, abriendo una nueva fuente de capital y mayor competencia en el ámbito financiero”, comentó el Presidente de la Bolsa de Productos, César Barros.

El ministro de Hacienda, Felipe Larraín valoró que “esta nueva ley es fundamental para permitir a todo el sector pyme acceder a mayor y mejor financiamiento”. Por otro lado, comentó que “a medida que haya crecimiento de la economía, habrá más oportunidades para todos los chilenos”, quien destacó que un mayor dinamismo económico genera más empleo, tanto el que pueden dar grandes empresas, como pymes como Jugos Bless, empresa donde se realizó la actividad y que proyecta que este año crecerá al menos en 100%, por lo que tendrá que contratar más personas.

Desde su creación la Bolsa de Productos de Chile ha permitido la negociación de repos (inventarios agrícolas) y facturas por sobre los US$ 8.000 millones, con transacciones anuales en torno a los US$ 1.500 millones. Más del 70% de los vendedores corresponde a pymes, dada sus cualidades de acceso a financiamiento sin garantías y bajas tasas de interés. Por otro lado, ha traído competencia y transparencia al mercado del factoring, provocando una disminución relevante en las tasas de descuento en favor de las empresas demandantes de capital de trabajo.

La reforma recientemente aprobada de manera unánime en el Congreso permitirá extender estos beneficios a otros actores y productos, habilitando el depósito y negociación de toda clase de bienes como contratos, licencias, concesiones, inmuebles, commodities y sus derivados. Por otro lado, flexibiliza la responsabilidad de los corredores de bolsa de productos y amplía su espectro de operación. A su vez, aumenta las capacidades de autorregulación de las bolsas de productos entregándoles el manejo de los registros de productos y de entidades certificadoras, anteriormente en manos de la CMF y SAG, respectivamente.

En definitiva, las nuevas bolsas de productos verán un aumento relevante en sus potencialidades de transacción, convirtiéndose en actores relevantes del mercado de capitales local. En particular, el foco que le dará la Bolsa de Productos de Chile a este nuevo marco legal será la creación de nuevos instrumentos de inversión que favorecerán el acceso a financiamiento de largo plazo para pequeñas y medianas empresas. Con ello, se fortalecerá el puente que ha construido la bolsa entre el mercado de capitales y las pymes, con su mercado de facturas e inventarios.

 

Mercado en expansión
Un crecimiento de 38,1% en el volumen operado en Facturas durante el año 2018 registró la Bolsa de Productos de Chile respecto del año pasado, lo que equivale a $695.499 millones, demostrando la tendencia al alza que viene registrando la entidad bursátil en los últimos años. La transacción de Repos en tanto, alcanzó $78.003 millones, mientras que los títulos representativos de facturas alcanzaron los $13.103.

Christopher Bosler, gerente general de la Bolsa de Productos, señaló que la Bolsa de Productos ha estado mostrando un fuerte dinamismo, en línea con una mayor actividad económica y mayor confianza de los inversionistas. Por otro lado, durante 2018 se comenzaron a percibir los beneficios de las modificaciones legales pro-productividad aprobadas en 2016 que han permitido una mayor fluidez en la transacción y financiamiento de facturas”.