Fuente: La Tercera

La entidad bursátil sumó US$660 millones en transacciones de facturas y títulos representativos.

El término del semestre trae cuentas alegres para la Bolsa de Productos (BPC). Y es que en medio de la fuerte caída de las tasas de mercado, la entidad bursátil sumó $448.883 millones en transacciones de facturas y títulos representativos, lo que supone su mejor semestre en cinco años.

El monto apuntado corresponde a un incremento de 42% frente a los $325.975 millones alcanzados en el primer semestre del año pasado. Y el sentimiento de aversión al riesgo es una de las razones que explica el positivo desempeño.

La incertidumbre por el futuro de la guerra comercial y los temores por una desaceleración de la economía global, impulsó a los inversiones a fijar el apetito en instrumentos de renta fija local, situación que junto al giro de los bancos centrales hacia una política de estímulos monetarios, llevó a las tasas de mercados a mínimos históricos.

“Vemos que este escenario de tasas bajas está generando un importante apetito de inversionistas por rentabilidad mayor y riesgo acotado. Y en ese contexto, las facturas son una herramienta muy atractiva”, explica el gerente general de la Bolsa de Productos, Christopher Bosler.

Actualmente, el rendimiento de los bonos del Banco Central en UF a diez años se encuentra en 0,47%, luego de haber caído al mínimo histórico de 0,40%.

La tasa promedio de facturas durante el primer semestre fue 0,46% base mensual, comparada con un 0,45% presentada durante el primer y segundo semestre de 2018. plazo promedio subió a 62 días promedio, respecto de 58 días en el segundo semestre del año pasado, y 52 días promedio durante la primera parte de 2018.

Sobra la medición, desde la BCP explican que el mercado de facturas ha tenido un perfeccionamiento relevante en su marco jurídico en los últimos años, “por lo cual el análisis de la evolución en sus volúmenes nos parece más pertinente hacerlo observando los últimos 5 años”.

De cara al segundo semestre, Bosler afirma que los volúmenes dependerán en gran medida de la evolución de la economía doméstica, “la cual tiene un impacto muy directo en el nivel de facturas circulando y la demanda por financiamiento”.